school

Una de las decisiones más difíciles que tenemos que tomar los padres en los tres primeros años de vida de nuestros hijos es la elección del colegio (aunque muchos antes ya hemos pasado por la búsqueda de guardería). No es una elección nada fácil puesto que normalmente el planteamiento es el de elegir un colegio donde nuestros hijos vayan a pasar algunos años, aunque siempre nos consolemos diciendo que a malas lo podemos cambiar…

En los parques cada año sobre estas fechas el tema de conversación es el mismo: ¿habéis ido a ver tal colegio? ¿te fijaste en el menú? ¿el patio? ¿el aula de música? ¿los colchones donde duermen la siesta? ¿los baños? ¿la edad de los profesores? ¿las ventanas? ¿la escalera que tienen que subir nada más entrar? ¿¿¿¿¿?????

Si bien es cierto que algunos detalles a veces nos pueden aportar mucha información, a menudo los padres le damos mucho valor a detalles que en realidad no van a influir en la educación de nuestros hijos. Es decir, en la búsqueda del que queremos que sea el mejor colegio para nuestros hijos todos nos imaginamos cuál sería el espacio ideal (y utópico): cerca de casa, con mucha luz, con material innovador, instalaciones nuevas y limpias, un comedor luminoso donde se sirva comida orgánica, bio y de agricultura km 0, un jardín verde con distintos espacios para explorar y jugar…

 

Pero como la mayoría no tenemos un centro con esas características a nuestro alcance, lo mejor que podemos hacer es centrarnos en lo que de verdad importa más:

numero 1

Que el proyecto educativo del centro vaya acorde con nuestra forma de educar: eso es lo más importante, puesto que cada año el educador responsable del menor irá cambiando, pero todos actuarán siempre según la línea educativa del colegio. Casi todas las escuelas tienen un proyecto educativo muy parecido, pero algunos suelen tener un rasgo distintivo que puede ser la educación en valores, los idiomas, el modelo educativo… Más allá, hay otros datos que nos pueden dar pistas de la forma de trabajar del profesorado: los proyectos específicos que lleven a cabo en cada etapa. Un centro que tiene en marcha múltiples proyectos en cada una de sus etapas va a ser sin duda alguna un centro dinámico, con profesorado activo y motivado que se adapta a las necesidades del alumnado. Se puede tratar de proyectos de lectura, un huerto urbano, un equipo de mediación de conflictos compuesto por alumnos y profesores, grupos de voluntariado, actividades donde los alumnos mayores tutorizan a los más pequeños, gupos de teatro…

 

numero 2

Que se adapten al ritmo de aprendizaje de cada niño: es decir, que ofrezcan recursos para aquellos niños que aprendan a un ritmo diferente, ya sea más rápido o más lento que la media. Es importante que el ninño no se sienta diferente al resto por el hecho de que su ritmo de aprendizaje no sea el de la mayoría de sus compañeros, así que el centro debería ofrecer flexibilidad en ese sentido ya sea en forma de adaptaciones, refuerzos, actividades variadas… Eso permitirá que vaya aprendiendo sin tener la sensación de que lo hace mal, que es la principal fuente de frustración en los alumnos y lo que a la larga les lleva a querer abandonar.

 

 

Estas dos características son las que sí o sí deberían convencernos de cualquier colegio que valoremos como futurible y ya lo que hará inclinar la balanza en favor de uno u otro seran cuestiones más superficiales:

  • localización: si nos queda cerca o lejos de casa, si podemos ir y volver cada día con relativa comodidad…
  • instalaciones: los espacios nos pueden gustar más o menos, pueden ser más nuevos o más antiguos, pero lo más importante es que sean adecuados al número de alumnos que albergan y que sean seguros
  • precio: cuotas, ampa, servicio de comedor, autocar si es necesario…
  • comedor: hay padres que quieren que la comida que se sirva en el comedor escolar sea de origen ecológico, otros valoran especialmente que el centro tenga cocina propia… pero lo más importante acerca de la comida es que sea variada, suficiente y con supervisión de profesores o monitores.

Pero si basamos nuestra decisión en los dos primeros puntos fundamentales dificilmente nos equivocaremos. Seguro que a lo largo de la escolarización encontraremos pegas porque TODO tiene virtudes y defectos, pero hay que saber distinguir a qué grupo pertenecerían esas pegas y, si es el caso, no darles más importancia de la que tienen.

 

 

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